Querido
diario, esta mañana me he despertado por culpa de unos ruiditos que
venían del tarro de Petey la Oruga. Cuando me he acercado he visto
que su capullo se movía dando vueltas y golpecitos bruscos. Poco a
poco con la luz que entraba en la habitación, Petey consiguió
mordisquear un agujero en el capullo para poder salir. Yo estaba
esperando que saliera una preciosa mariposa de colores brillantes
como las flores de primavera.
Pero
no fué así. En su lugar, salió del capullo una mariposa un poco
rara, con el cuerpo grueso y las alas húmedas y pegadas. El antiguo
Petey empezó a moverse para poder desplegar las alas. En aquel
momento aún no se podían ver de que color eran, pero yo ya me temía
que no fuera una mariposa muy normal. Mientras esperaba a que se
desplegara del todo bajé a desayunar. Harry y Sul Ross me propusiero
nombres para la recién nacida mariposa. El nombre de Harry era más
bonito que del pequeño Sully, pero me dió un poco de pena y le dije
que usaría el suyo.
Volví
a la habitación a cojer el tarro y al ver la supuesta mariposa me
decepcioné mucho. Era enorme y bastante asquerosa. Era una polilla
gigante. Pero me dije a mi misma que eso no me podía afectar, porque
era mi experimento científico, no mi mascota. Y no todos los
animales siempre son bonitos o agradables de estudiar. Pero la verdad
esque me daba un poco de miedo. Era demasiado grande para acabar de
nacer. Igualmente sabía que tenía que soltarla, para que pudiera
vivir su vida de polilla. Pero antes fuí a ver al abuelito. Le
explique que había averiguado que este ejemplar probablemente era un
Saturniidae
o
un Sphingidae.
Él dijo que era un ejemplar bellísismo y que no volvieramos a ver
uno igual. Eso me hizo pensar un poco en lo poco bonita pero especial
que era aquella polilla.
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