miércoles, 2 de diciembre de 2015

Querido Diario

Querido diario, esta mañana me he despertado por culpa de unos ruiditos que venían del tarro de Petey la Oruga. Cuando me he acercado he visto que su capullo se movía dando vueltas y golpecitos bruscos. Poco a poco con la luz que entraba en la habitación, Petey consiguió mordisquear un agujero en el capullo para poder salir. Yo estaba esperando que saliera una preciosa mariposa de colores brillantes como las flores de primavera.



Pero no fué así. En su lugar, salió del capullo una mariposa un poco rara, con el cuerpo grueso y las alas húmedas y pegadas. El antiguo Petey empezó a moverse para poder desplegar las alas. En aquel momento aún no se podían ver de que color eran, pero yo ya me temía que no fuera una mariposa muy normal. Mientras esperaba a que se desplegara del todo bajé a desayunar. Harry y Sul Ross me propusiero nombres para la recién nacida mariposa. El nombre de Harry era más bonito que del pequeño Sully, pero me dió un poco de pena y le dije que usaría el suyo.



Volví a la habitación a cojer el tarro y al ver la supuesta mariposa me decepcioné mucho. Era enorme y bastante asquerosa. Era una polilla gigante. Pero me dije a mi misma que eso no me podía afectar, porque era mi experimento científico, no mi mascota. Y no todos los animales siempre son bonitos o agradables de estudiar. Pero la verdad esque me daba un poco de miedo. Era demasiado grande para acabar de nacer. Igualmente sabía que tenía que soltarla, para que pudiera vivir su vida de polilla. Pero antes fuí a ver al abuelito. Le explique que había averiguado que este ejemplar probablemente era un Saturniidae o un Sphingidae. Él dijo que era un ejemplar bellísismo y que no volvieramos a ver uno igual. Eso me hizo pensar un poco en lo poco bonita pero especial que era aquella polilla.



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